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Salmón marinado

Esta receta parece más aparatosa de lo que realmente es. La idea de marinar con sal nació como técnica de preservación de los alimentos. Sin embargo, cuando marinamos salmón en casa no pensamos en ello, simplemente se marina porque se intensifica su sabor, que termina siendo muy parecido al del salmón ahumado. La ventaja es que puedes graduar la jugosidad como tú quieras. Todo depende del tiempo de marinado.




Ingredientes

  • Salmón
  • Sal gorda para marinar
  • Azúcar
  • Preparado de sal para ahumados (opcional)
  • Eneldo

Preparación


1. Comprar el salmón en filetes limpios con piel. Lavar bien. En este caso, que se va a consumir sin cocinar, recomendamos especialmente el congelarlo a una temperatura igual o inferior a –20º C durante un periodo de al menos 24 h para evitar contraer la enfermedad por anisakis. Más información aquí.

2. Descongelar el salmón y secar con papel de cocina. No quitar la piel. Si tiene espinas quitarlas con unas pinzas antes de comenzar el proceso, ya que las espinas nos dificultarán mucho el poder cortarlo a láminas una vez marinado.

3. Preparar la mezcla de sal gorda (de la que venden para marinar) y azúcar a partes iguales. Podemos optar por poner también sal ahumada para intentar que el sabor final se parezca más al del salmón ahumado. En este caso, como la sal ahumada que venden ya lleva azúcar, repartiremos 1/3 de sal gorda, 1/3 de azúcar y 1/3 de preparado de sal para ahumados. Podemos añadir a la mezcla alguna especia que nos guste, como por ejemplo pimienta.

4. En una fuente en la que quepa extendido el salmón, cubrimos abundantemente el fondo con la mezcla de sales. Colocamos encima el salmón con piel hacia abajo. Por encima espolvoreamos de eneldo al gusto.



5. Cubrimos el salmón con el resto de la mezcla de sales de manera que no se vea el salmón por ningún hueco.



6.  Tapamos con film transparente la fuente y colocamos encima peso. Unos briks de leche o paquetes de legumbres, azúcar o lo que sea.

7. Dejamos en el frigorífico durante 36 horas. Se puede tener menos o más dependiendo del grosor del pescado y de lo jugoso que nos guste. Para nosotros 36 horas es lo ideal, si no se seca demasiado.



8. Pasado el tiempo lo sacamos del frigorífico, eliminamos la sal y lavamos con un poco de agua el filete de salmón para quitar todo posible resto de sal o azúcar. Secamos con papel de cocina y listo para consumir.


Conservación

Lo podemos guardar en el frigorífico en un tuper durante varios días. También congelado se queda perfecto y es incluso más fácil de filetear cuando está congelado.

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