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Rollos de la yaya Manolita y la tía Rosario

Sí, se llaman rollos y no rosquillas. En la receta original, tal como nos la contó la yaya Manolita, las cantidades eran poco específicas. Por ejemplo, medio vaso de anís o ¿harina?... la que coja. Pero... ¿qué vasos usabas como medida?, ¿qué consistencia debía tener la masa? Así que hemos recurrido a la tía Rosario para que nos ayudase y supervisara el proceso. El resultado es una documentación única sobre una receta tradicional.



Ingredientes (salen unas 30 unidades)

  • 3 huevos (160 g). En la calculadora, los huevos son medianos, de unos 50-55 gramos.
  • 9 cucharadas de azúcar (180 g)
  • 9 cucharadas de aceite de oliva (135 ml)
  • 9 cucharadas de leche (135 ml)
  • 4 cucharadas y media de anís (65 ml)
  • 3 sobres de gaseosa en polvo
  • 1 sobre de levadura química en polvo, Royal (16 g)
  • 500 g de harina (será necesario algo más para terminar de amasar y dar forma a los rollos)
  • Abudante aceite de girasol para freír los rollos
  • Azúcar para adornarlos (puede ser azúcar glass)

Calculadora de ingredientes

Introduce la cantidad del ingrediente que deseas tomar como referencia y pulsa la tecla enter o calcular.






Preparación

Todo el proceso viene a durar 1 hora, desde que se comienza a preparar todo hasta que se fríe el último rollo, para una cantidad de unas 30 delicias.  

Mezclado

1. Batir los huevos en el bol que vayamos a emplear para mezclar todo.
2. Añadir el azúcar y mezclar bien.
3. Añadir los líquidos (leche, aceite y anís) y mezclar bien.
4. Añadir las gaseosas y la levadura. Mezclar a conciencia.
5. Remangarse e ir añadiendo la harina poco a poco, a la vez que vamos dando vueltas (siempre en el mismo sentido, dextrógiro o levógiro). Al final tiene que costar trabajo.

Aspecto de la masa justo antes de ser volcada a la mesa para amasar. Sí, pringa.


Amasado

6. Espolvoreamos con harina la mesa o la encimera y volcamos la masa que, en estos momentos, será bastante pringosa.
7. Dejar reposar 5 minutos la masa.
8. Amasar durante 3 o 4 minutos (método que quieras, francés o tradicional), añadiendo un poco de harina (sin pasarse) hasta que adquiere la consistencia adecuada. ¿Cuál es esta consistencia? Pues bien, si dejamos la masa en una zona sin enharinar de la mesa, tiene que pegarse.


Formado

9. Aquí tenemos dos variantes. La original que practicaban Manolita y Rosario y la versión 2.0 de ésta última, que perfeccionó el método.

Método original (ball, roll, smash, fold & lock)
Tal y como indica su nombre común, formamos una bola con las manos. Convertimos dicha bola en un churro, recordando el tiempo en el que jugábamos con plastilina. A continuación, en una zona con algo de harina espolvoreada, chafamos dicho churro para obtener un rectángulo. Lo plegamos sobre su eje transversal. Formamos una anilla uniendo los extremos y dejando el pliegue abierto por el exterior. Cerrar bien la unión, presionando con los dedos. En el vídeo que hemos grabado, habría que dejar el rollo un poco más finito al aplastarlo, pero la técnica está bien.






Método 2.0 (industrial revolution o Rosario's way)
Aplastar con un rodillo toda la masa, hasta dejarla finita (pero sin pasarse, que se pueda manipular) sobre una superficie con harina espolvoreada. Cortar circulitos con un vaso como se ve en la imagen.

 

Con la ayuda de una espátula, superponer dos de estos circulitos, de forma que una de las caras en contacto esté impregnada de harina, para evitar que se pegue. Con el dedo hacemos un agujero en el centro, aplastando los bordes internos de dicho circulito para que no se abran al freír. Ensanchar un poco el agujerillo efectuando unos giros con el dedo como eje de rotación.

 

Formar los rollos es cosa de niños. ¿Verdad, peque?


Fritura

Dejar reposar unos 10 minutos escasos (crecen un poquito). Mientras tanto ir preparando la sartén con abundante aceite de girasol. Salen más ricos fritos en girasol que en oliva, ya que su el sabor es más suave en el girasol. Al final de la receta hemos puesto cómo se harían en el horno (pero no tienen nada que ver).

En la foto se ven reposando los rollos con ambos métodos de formado.


Antes de echarlos al aceite, asegurarse de que no se hayan pegado los pliegues. Si lo hemos hecho bien, esto no suele pasar. Pero en esos casos, hay que separarlos a mano con un poquito de maña y un pelín de harina.

La tía Rosario es partidaria (y no le falta razón) de hacerlos de uno en uno para maximizar la relación final volumen - peso  de cada rollo (que crezcan bien crecidos, vamos). Echamos uno a la sartén y, con una cuchara, vamos ayudándole a subir meneando el aceite de su alrededor con una cuchara de madera y echándole por encima cuando empiece a asomar. En cuanto haya subido (en este momento podemos echar ya otro a la sartén) y se dore un poco se le da la vuelta, empujando aceite hacia la unión del pliegue, cosa que favorece que todavía suba más. El color que tienen que adquirir es dorado o marrón clarito, no hay que dejar que se quemen.



Se retiran a un plato con un papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y se pasan enseguida a otro plato con abundante azúcar, con el objetivo de que se les adhiera por los dos lados. Lo del papel de cocina es un paso nuevo y, obviamente, no es algo que se hiciera originalmente. A nosotros nos gusta usar azúcar glass en lugar de granos de azúcar normales, ya que los normales terminan poniéndote perdidas las manos, el suelo,... o lo que pillen mientras te los comes.





Presentación y conservación

Son una merienda muy rica. Con chocolate, café o lo que sea que nos guste. Ni que decir tiene que como mejor están es recién hechos. Al  día siguiente, no es que estén malos tampoco, pero es que si los puedes pillar recientes... ¡¡Ñam, ñam!!



Rollos horneados

A ver, que nadie nos lleve a engaño. Están mejor fritos. Pero al horno, oye, tampoco están malos, resultan algo más sanotes y se conservan mejor. Hechos así parecen pastas.

El procedimiento es sencillo. Se forman como hemos explicado antes, aunque en este caso es mejor usar la Rosario's way y, cosa importante, intentar que queden finitos. Colocarlos sobre papel de hornear y pintar luego con leche. Dejar reposar unos 15 minutos hasta que se caliente el horno.

Nosotros hemos precalentado el horno a 200º calor arriba y abajo, dejando la bandeja metálica dentro para que coja temperatura. Para meter los rollos seguiremos el procedimiento estándar de la pala panadera casera. Es decir, usar una bandeja auxiliar (o tabloncillo de madera) desde la cual deslizaremos los rollos con el papel de hornear incluido sobre la bandeja del horno. Los rollos de la foto han estado 14 minutos dentro de ese infierno, pero es algo que depende del grosor de los mismos y que habrá que vigilar. No porque se vayan a escapar (el horno se presupone cerrado) sino porque pueden quemarse o quedar excesivamente duros.

Si los sacamos y no están hechos (por ejemplo, porque hemos pasado del consejo de hacerlos finitos), mantener 4 minutos más a 180º.


Rollos al horno espolvoreados con azúcar glass. 
Tenemos la impresión de que suben menos que en la sartén.

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