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Bacalao a la nata

Anda que no saben estos portugueses. Si es que son bueeeenos (poner la voz de Robert de Niro en El cabo del miedo, o mejor aún, la imitación de Cruz y Raya).

Se ve que la receta del bacalao dorado les gustó mucho. Y pensaron en mejorarla todavía más. Así que a un iluminado se le ocurrió emplear nata en lugar de los huevos y, como colofón, gratinar con queso al final. El resultado de tamaña revelación gastronómica ha pasado a la posteridad con el nombre de bacalhau com natas, muy descriptivo pero mucho menos poético que el de bacalhau dourado.

Hay bastantes recetas en la red de este plato tan apetitoso, todas muy similares. Nos hemos basado principalmente en esta de aquí.

Ingredientes (4 personas)

  • 250g de bacalao en salazón
  • 150g de cebolla
  • 300g de patatas
  • 200g de leche
  • 250g de nata líquida de cocinar (aunque casi mejor con nata de la de montar, que lleva más materia grasa y queda más cuajado)
  • 30g de harina de maiz
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Nuez moscada
  • Queso parmesano en polvo
  • Olivas negras de Aragón (y si no, que sean de las buenas)

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Preparación

  1. Para desalar el bacalao, poner a remojo el bacalao con agua fría durante al menos 24 horas con un cambio de agua cuando lleve 12 horas aproximadamente.  Los tiempos y el número de cambios de agua dependen de los salado que sea el bacalao. Mantener en el frigorífico durante todo el proceso. Escurrir bien el agua y secar el bacalao con ayuda de papel de cocina.
  2. Echar a una cazuela el bacalao con la leche. Cocer durante 10 minutos a fuego suave. Colar y reservar tanto la leche como el bacalao. 
  3. Deshacer el bacalao en lamas con el cuchillo o a mano quitando las espinas si es que lleva. Obviamente, una vez se haya templado un poco. Ahora se quitan mejor las espinas que en crudo.
  4. Pelar, lavar y cortar las patatas en rodajas. Se secan con papel de cocina y se fríen a fuego lento en una sartén con abundante aceite de oliva, unos 20-25 minutos. Realmente, deben quedar medio confitadas, más que fritas. Como para la tortilla de patata. Antes de que empiecen a tomar color dorado se retiran de la sartén. Reservar las patatas. Otra opción es ponerlas en un bol de cerámica, mezclarlas con sal y un poquito de aceite de oliva, taparlas con la tapa antisalpicaduras y poner 7-8 minutos (aprox) al microondas máxima potencia. El resultado no el el mismo (ni de lejos), pero es más socorrido y se mancha menos.
  5. Mientras tanto, en una sartén más grande iremos pochando, con un poco de aceite de oliva, la cebolla cortada en juliana finita hasta que empiece a dorarse un poco.
  6. Añadir el bacalao a la sartén de la cebolla y rehogar ambos unos minutos. 
  7. Ahora agregaremos la leche que habíamos guardado de cocer el bacalao y la harina de maíz. Rehogar todo a fuego lento removiendo de vez en cuando. 
  8. Añadir la nata, un poquito de nuez moscada y rectificar el punto de sal. Seguir removiendo.
  9. Por último las patatas fritas-confitadas, seguimos rehogando y mezclando todo bien para integrar todos los ingredientes.
  10. Poner en una fuente de horno. Espolvorear con queso parmesano y poner en el horno a 170º durante unos 10 minutos y después 3-4 minutos a más potencia para que se gratine. 
  11. Emplatar adornado con olivas negras de las buenas, que no tienen nada que ver con las que suelen vender enlatadas en los supermercados. Nosotros usamos de las "de Aragón".

Recién sacado del horno

Emplatado y adornado con las olivas negras "de Aragón"


Conservación

Perfecto en la nevera pero está tan bueno recién hecho, que no se si te sobrará para guardar ;-)

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